jueves, 29 de junio de 2017

CRONICA METAL PROPHECY FESTIVAL 2017







Pretender hacer una crónica del Metal Prophecy Festival de la sala Tunk (Irun), del pasado sábado 07 de junio, se me hace muy complicado. Y creo que lo entenderéis con la siguiente explicación.

Soy hijo de los 60. Mi juventud voló entre la explosión de estilos como Hard, el Metal o el Punk. Conocí la Movida Madrileña, la Movida Galega y por ser del país vasco, engullì el RRV. He visto muchos conciertos en mi medio siglo de vida y conocido bandas
que fueron emergentes en aquellos momentos. Viví los 80 y la evolución de estos géneros en los 90. Pero la edad va pesando y cada vez cuesta más seguir las nuevas tendencias musicales. El Metalcore, Black Metal o Doom Metal son estilos del siglo XXI  y a los que ya no llegamos. Si encima añadimos el “post-“ en algún  estilo, es un quiebro de cintura que nos deja K.O. El moshing ni me lo planteo y el Melodic Pagan son expresiones nuevas que escuchamos y tenemos que investigar que es.

Dicho esto, intentar valorar a las bandas que vi en este festival, me resulta del todo inconcebible y hasta pretencioso el intentarlo. Por ello, me voy a dedicar a intentar expresar lo que resulta de comparar la actuación de Meltdown y Gabezia hace tres años en la sala Doka Antzoki y lo que sentì en este evento.

Comenzó la banda MORGUE. Banda que no encontré nada de ellos para informarme y tuve que preguntar por allí. Descubrí que era una banda de IRUN y que habían tenido un parón importante. Era su vuelta a los escenarios y me agrado el sonido que escuche. Buena base rítmica, potente y más cercana a mis gustos. Se notaba que era la banda más cercana por la gente que había y que bajo el número de público en la siguiente actuación.


Morgue


Fue el turno de Helldamm. La verdad es que me aburrí muchísimo con la banda y un sonido muy monótono.  Abrían las puertas para que entrara un poco de aire, aquello empezaba a tener una temperatura considerable. Fue un buen momento para tomarme un trago en la terracita que hay en la entrada de la sala.


Xabi (Helldamm)


La tercera actuación fue la de Gabezia. Tenía ganas de volver a ver a esta banda. Además, tenía la oportunidad de ver a Aimar, que tras la incertidumbre de parón o disolución de Taupada, se hace cargo de las seis cuerdas de esta banda. Fue la única banda emergente que me sorprendió gratamente. Una fusión de distintos estilos, como el rap o sonidos reagge, en sus temas y haciéndolos francamente divertidos. Nos adelantaron algún tema de su próximo trabajo y siempre resulta interesante escucharles.



Meltdown era la otra banda que tenía ganas de ver. Les recordaba hacia unos años en la sala Doka, junto con Gabezia y Dawn Of The Maya. En aquella ocasión, fue un pedazo festival y donde los considere los más grandes del evento. Bueno sonido, frescura en el escenario y gran actitud hacia la gente. Recuerdo, y ya lo he mencionado más de una vez, a Julen (voz) dejándose caer del escenario para que su público lo llevara sobre sus cabezas a lo largo de la sala y sin dejar de cantar. En esta ocasión les vi metidos en un papel mucho más preparado y más introvertido. Lo comentè con una persona que coincidimos en los dos eventos y me confirmo que el concierto en la sala Doka fue espectacular. ¿Debo exigir lo mismo? Imagino que será difícil igualar y más aún, superar un gran concierto, pero ese debe de ser el reto. A nivel musical, tampoco me gusto. Mucha más rabia y desaparición total de una melodía. Canto gutural imposible de entender y tan solo me agrado un tema, casualidad, un tema de su primer trabajo que suelo escucharlo muchas veces.  Fue mi gran desilusión y quiero dejar claro que no es que sea por su baja calidad, simplemente  no entiendo ese estilo. Si han estado de gira con Dawn Of The Maya, no creo que sea mal grupo.




Vita Imana fue el plato fuerte y se notó. No tenía espacio para moverme, muy concurrido y nada más iniciar el espectáculo, demostraron a que se debe su éxito. Una de las bandas más brutales que he visto en directo, saltos de más de un metro por parte de Javier Cardoso, pura energía que era contagiada constantemente a un público entregado. Cuando no provocaba con sloganes territoriales, se arrodillaba poniendo el micro al público. Momentos como cuando hace subir al escenario a una persona que estaba grabando video del concierto y lo sitúa delante de él y grabar con un público euforico detrás. Y sino, saltaba entre el público en otro de sus temas. Un espectáculo que siempre lo recordare como un gran concierto y que recomendare a cualquier rockero, sea afín a ese estilo o no. Muy buenos a los instrumentos Puppy y Román (guitarras), Pepe (bajo) y Daniel (batería) Pero con la persona con la que alucine mucho fue con Miriam Baz a la percusión. Por poner alguna pega, algún problema de sonido y el problema de la pedalera de la batería al comienzo de su concierto, algo que en absoluto deslució el show. 

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